El Santiago Bernabéu vivió una noche histórica cuando Aventura llenó el estadio de bachata, nostalgia y sensualidad caribeña. Romeo Santos dio la bienvenida al «mundo de Aventura» con un repertorio que incluyó los emblemáticos «Los Infieles», «El Perdedor» y «Obsesión», esta última coreada por miles de voces que retumbaron en los cimientos del coloso madridista en un momento de pura magia colectiva.
A pesar de restricciones de sonido impuestas por las autoridades, el público madrileño respondió con aún más energía, elevando sus voces para suplir lo que el sistema no podía entregar. El grupo, que desde 2002 revolucionó la bachata fusionándola con R&B y hip-hop, demostró una vez más por qué es el referente más global del género y uno de los actos latinos de mayor convocatoria del mundo.